La Hidra de Mil Cabezas en Neuquén – Argentina -Oct/10-

Invitados por ATEN Federico y Nicolás estuvieron desde el miércoles 27/10/10 hasta el domingo 31/10/10 en nuestra ciudad. El objetivo de su visita fue la realización del cine debate que disfrutamos ampliamente.

Tuvimos en este tiempo la posibilidad de compartir riquísimas y nutritivas charlas durante las comiditas, mates, cafés, vinitos, cervecitas que las acompañaron.

Saludamos a ATEN por la iniciativa y los instamos a que eventos como éstos se repitan y continúen, y agradecemos a Fede y Nico que nos compartan su maravilloso trabajo y que vuelvan!!!

A continuación les dejamos los audios de la entrevista que les realizamos y el programa del cine-debate junto a la ficha de cada película.

La hidra-Fede-Nico-29-10-10-PARTE01.mp3

La hidra-Fede-Nico-29-10-10-PARTE02.mp3

Historia de los Movimientos Sociales – Ciclo de cine-debate PROLETARI@S

En el vía crucis del pueblo la huelga no es un alivio, sino una carga; no es un umbral en que echarse, sino un peñasco en que erguirse. Doble trabajo, fatiga doble, sudar por fuera y por dentro: ¡eso es la huelga!

Brazos cruzados decís. Sí, sí. Pero esos brazos cruzados no se distienden en la desesperanza o en la impotencia. Se cruzan contra los pechos para levantar en ellos, como en una cuna tejida en músculos, el desolado corazón enorme de la justicia.

Doble trabajo, fatiga doble… Tensionados, taciturnos, conmovidos de los pies a la cabeza, los obreros parecen bloques oscuros, de los que caen, a los golpes de una piqueta invisible, los cascarones que ocultan el hombre nuevo. Revuelta y ennegrecida la faz, en el fondo de los ojos del huelguista sonríe la visión ardiente de un porvenir bello y libre. Lo mismo que, en la pupila que el dolor ahonda y dilata en la mujer que da a luz, sonríe la visión del niño.

¡Ah, sí! Mientras la vida del que produce sea esclava, la huelga, cualquiera huelga, será siempre más fecunda que el trabajo. Porque el trabajo condena, dobla la cerviz y enmudece el alma; y la huelga lo liberta, le tira la frente al aire, le abre la boca, de la que parten, como aves de alas negras con pechos rojos, palabras de justicia y de coraje.

Obreros, hermanos nuestros […] que estáis en huelga: vuestra causa es nuestra causa. […] Con vosotros y entre vosotros, para subir a la luz o caer en la oscuridad.

¡Viva la huelga!

Rodolfo González Pacheco

Un recorrido a través del cine por la historia de la clase obrera, desde los tiempos primigenios de la Revolución Industrial hasta la precarización laboral de nuestra época. Sus condiciones de trabajo y existencia, su universo cultural, sus aspiraciones colectivas y, por sobre todas las cosas, sus luchas.

Lugar: Aten Capital 20 hrs todos los días.

Dirección Perito Moreno 373 – Neuquén – entrada gratuita

I. EL PROCESO DE PROLETARIZACIÓN

Miércoles 27/10: La tierra tiembla

(1948, Italia, 150 min., dir.: Luchino Visconti)

II. REVOLUCIÓN INDUSTRIAL Y GÉNESIS DEL MOVIMIENTO OBRERO

Jueves 28/10: Germinal

(1993, Francia, 152 min., dir.: Claude Berri)

III. CLASE OBRERA, FORDISMO Y ESTADO DE BIENESTAR

Viernes 29/10: La clase obrera va al paraíso

(1972, Italia, 125 min., dir.: Elio Petri)

IV. NEOLIBERALISMO Y PRECARIZACIÓN LABORAL

Sábado 30/10: Pan y rosas

(2000, G. Bretaña y otros, 110 min., dir.: Ken Loach)

EXTRA: SINDICALISMO DE BASE Y MACARTISMO

Sábado 30/10: La sal de la tierra

(1954, EE.UU., 94 min., dir.: Herbert Biberman)

LA TIERRA TIEMBLA

Sicilia, 1947, pueblo de pescadores. Noches de intensa labor en el mar, a bordo de barcas ajenas, expuestas de tanto en tanto —cuando el temible viento sciroccu arrecia— a la contingencia de un naufragio. Y cada amanecer, de vuelta a los muelles, donde mayoristas inescrupulosos compran la pesca a precios irrisorios. Oligopsonio y pobreza: siempre ha sido así en Aci Trezza, desde tiempos inmemoriales. Pero ‘Ntoni Valastro no se resigna, y un día decide hablar con su abuelo y su hermano menor, pescadores como él. “¡Nos necesitan!”, exclama ‘Ntoni indignado y convencido, aludiendo a los comerciantes. “¿Pero por qué habrían de necesitarnos?”, le pregunta con escepticismo el viejo Valastro. El nieto mayor prosigue: “¿Por qué nos sometemos entonces? ¡Dejemos que se las arreglen solos, veamos cómo se manejan sin nuestra ayuda!”. El anciano, con tono sentencioso y agorero, le replica: “Cambia lo viejo por lo nuevo, y te arrepentirás”. ‘Ntoni insiste: “Abuelo, tus refranes ya no funcionan. No estoy loco. He estado pensando en el asunto. Pensar no cuesta. ¡No nacimos sólo para llevar esta vida miserable, sin esperanzas de progreso, sino para ser dueños de nuestras propias vidas!”. El viejo Valastro tampoco ceja: “Tu padre siempre trabajó duro y nunca se quejó”. Entonces interviene Cola: “Es cierto, y se ahogó en el mar… Siempre trabajando, nunca quejándose. […] ‘Ntoni tiene razón. […] Si trabajásemos para nosotros mismos, lo haríamos por nuestras familias y no las suyas, por nuestra madre y nuestras hermanas”. ‘Ntoni, exultante, lo interrumpe: “¿Lo ves? ¡Está claro! ¡Tenemos que unirnos contra esos chupasangres!”. Película esencial y fundacional del neorrealismo italiano, La terra trema: episodio del mare fue rodada en el mismo lugar donde discurre la trama, y —como el mismo director se encarga de aclararnos al inicio del largometraje— no con actores profesionales, sino con los propios lugareños; lugareños que —y esto también lo hace explicito Visconti en su proemio—, “para poder expresar su rebeldía, sus dolores, sus esperanzas, no reconocen otro idioma más que el siciliano; porque en Sicilia el italiano no es el idioma de los pobres”. Notable adaptación libre de la novela verista Los Malasangre (1881), de Giovanni Verga. Un crudo film sobre la proletarización.

GERMINAL

Fidedigna versión en celuloide de la célebre novela (1885) de Émile Zola realizada por Claude Berri, el director de El manantial de las colinas y La venganza de Manon (1986). La trama se desarrolla mayormente en Voreux, una mina de carbón situada al norte de Francia, cerca de la frontera con Bélgica, hacia mediados de la década de 1860, durante el II Imperio. Un obrero socialista desempleado, Étienne Lantier, arriba a la comarca en busca de trabajo. Allí conoce a los Maheu, una vieja familia de mineros por cuyo intermedio consigue empleo en el yacimiento. Las condiciones en que laboran y viven los obreros de Voreux son penosas: jornadas extenuantes, magros salarios, accidentes fatales, altos índices de morbilidad, miseria, hacinamiento doméstico, desnutrición, analfabetismo, endeudamiento… Cuando la Compañía Minera de Montsou pretenda —ajuste salarial mediante— hacerle pagar a su hambreado personal los costos de la crisis capitalista en curso, las ideas socialistas de la Primera Internacional fructificarán en una gran huelga, al frente de la cual estarán Étienne y su entrañable amigo Toussaint (Maheu). El film aborda también otros tópicos de sumo interés: la cultura popular y la cultura burguesa como mundos contrapuestos, las distintas tendencias políticas existentes en el seno del movimiento obrero, las potencialidades y los escollos de la práctica huelguística, el conflicto con los rompehuelgas, la problemática de género, el carácter clasista del Estado, etc. En el reparto actoral se destacan Gérard Depardieu, Renaud Séchan, Miou-Miou, Jean Carmet, Judith Henry, Jean-Roger Milo y Laurent Terzieff. Excelente adaptación cinematográfica de una de las obras cumbre de la literatura francesa y universal.

LA CLASE OBRERA VA AL PARAÍSO

La classe operaia va in paradiso retrata la atribulada existencia proletaria de «Lulù» Massa (Gian Maria Volontè), en la agitada Milán de fines de los ’60, durante el Autunno Caldo (Otoño Caliente) o en momentos muy cercanos a este acontecimiento crucial de la historia italiana contemporánea. La labor extenuante y alienante en una fábrica fordista de autopartes donde señorea el trabajo a destajo, las tensiones entre el protagonista y el resto de los operarios a raíz de su proceder mezquino y competitivo —«estajanovista» al decir de entonces—, la vacuidad de una vida masificada y consumista, la crisis de su relación conyugal con Lidia (Mariangela Melato) y las agrias disputas con su ex pareja, el inhumano tecnocratismo de la gerencia y la artera mansedumbre del gremio, las promesas y flaquezas del sindicalismo de base y de la acción directa, el affaire-evasión con una compañera de trabajo, la fiebre sesentista de la contestazione y la unidad obrero-estudiantil, la intransigencia patronal y la represión policial, el desempleo y la depresión, el espectro de la locura… Un film magistral de aquel Cinema Politico italiano que tantos aplausos y galardones supo cosechar en los años ’60 y ’70 de la mano de directores como Francesco Rosi, Gillo Pontecorvo, Giuliano Montaldo y el propio Elio Petri. La película cuenta con un formidable guión co-escrito por Ugo Pirro y el director, y también con una lograda banda de sonido de Ennio Morricone (Sacco y Vanzetti, La misión, Cinema Paradiso).

PAN Y ROSAS

Maya (Pilar Padilla), una humilde mexicana, deja a su madre en Cuernavaca y emigra a Los Ángeles, Estados Unidos, en busca de empleo y una vida mejor. Retenida contra su voluntad por un inescrupuloso coyote (contrabandista de migrantes), consigue escapar y reencontrarse con su hermana Rosa (Elpidia Carrillo), que trabaja en una empresa de limpieza. Gracias a ella, Maya consigue trabajo. La protagonista pronto descubre una multitud de inmigrantes indocumentados en su misma situación de precariedad, pobreza y marginalidad. Poco después las hermanas conocen a Sam (Adrien Brody), un activista gremial que les ayuda a tomar conciencia de su condición de chicanas explotadas y discriminadas. Desde ese momento, Maya y Rosa se abocan a la tarea de organizar sindicalmente a sus compañeras de trabajo. Pero la lucha emprendida por estas dos mujeres proletarias en pos de una mejora material y moral en sus vidas —aspiración que sintetizan en el perenne lema feminista de bread & roses («pan y rosas»)— pondrá en peligro no sólo su continuidad laboral sino su permanencia misma en los Estados Unidos.

LA SAL DE LA TIERRA

EE.UU., octubre de 1950. La voracidad de la Empire Zinc Company no conoce límites en el remoto pueblo de Bayard (Nuevo México): el trabajo en la mina es agotador, insalubre y peligroso; los salarios, muy bajos; las familias obreras sufren privaciones de toda índole; y los trabajadores de origen mexicano son injustamente discriminados. Un nuevo accidente laboral será la gota que rebalse el vaso, y los mineros se declararán en huelga por tiempo indeterminado. Pero la intransigencia patronal y la represión policial no son los únicos escollos en el camino hacia la victoria: las tensiones internas (anglos vs. latinos, varones vs. mujeres), pronto habrán de agudizarse. Salt of the Earth —todo un hito en la historia del cine social— es un canto a la lucha mancomunada de los oprimidos por la dignidad y la justicia. Su trama está basada en un hecho verídico —de hecho, fue rodado in situ poco después del conflicto, e incluyó en el reparto a muchos de los partícipes reales. En plena caza de brujas macartista, su comprometido director —uno de los Hollywood Ten (grupo de cineastas y guionistas que desafió públicamente al Comité de Actividades Antiamericanas)— resistió con entereza y valor todo tipo de presiones y persecuciones por parte del FBI. Con un mérito adicional: hasta hacía poco, Biberman había sido preso político. De más está decir que el film fue incluido en la lista negra del senador McCarthy, razón por la cual su distribución y exhibición en los Estados Unidos fue prácticamente nula.

(*)ATEN (Asociación de Trabajadoras/es de la Educación Neuquén-Acceder a su web click aquí

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