“La abolición de la prostitución como prefiguración de una nueva sociedad”.

(Neuquén) El viernes 14/09/2018 presentamos el libro “Prostitución y Trata. Herramientas de lucha abolicionista”  realizado por la Campaña Abolicionista “Ni una mujer mas victima de las redes de prostitución” de la que formamos parte desde 2015, editado por Librería de Mujeres Editoras en Julio 2017 en la  Sala Alicia Fernandez Rego, con entrada libre y gratuita.

Ponencia de Marcelo Lafón (*)

La abolición de la prostitución como prefiguración de una nueva sociedad

Cuando se me pidió ponerle un título a esta exposición, decidí este de “La abolición de la prostitución como prefiguración de una nueva sociedad”, título que en sí mismo encierra toda una perspectiva política: la lucha por una sociedad sin clases sociales.

-La prefiguración implica un hacer política como afirmación, como afirmación de que es posible cambiar el mundo en un espacio y tiempo acotado, en un acá y ahora, sin esperar a la toma del poder político para cambiar las cosas. En el caso que nos ocupa, hablamos de abolir la prostitución ya.

-La prostitución es considerada desde un Sur geopolíticamente situado y construido por todas las víctimas del capitalismo, es decir, las grandes mayorías. Por lo mismo, desde este Sur, hablamos de una prostitución atravesada por una cuestión de género, de clase y de color.

-Y señalamos a la prostitución como una institución central del sistema patriarcal y capitalista. Y ponemos énfasis en esto, por cuanto la opresión de género ha sido, históricamente hablando, anterior a la opresión de clase.

Lo anterior implica interpelar al pensamiento de izquierda y progresista en general, no para abjurar de luchas pasadas, sino para re-significar y situar a esa tradición y a esas luchas a la luz de los cambios que el capitalismo ha impuesto en los últimos cuarenta años en el mundo entero. Debemos tomar nota, más temprano que tarde, de la habilidad y enorme capacidad demostrada por el Capital para incorporar a su lógica de circulación mercantil todo aquello que, inicialmente, aparece como transgresor (Ya sea que esas transgresiones fueran de carácter político, cultural, artístico, sexual).

Es esa lógica mercantil la que ha colonizado discursos justificatorios de la prostitución, como por ejemplo:

-Desde varios sectores feministas se defiende la prostitución con el discurso de la libertad de la mujer para “ejercer el derecho al propio cuerpo”.

-Desde sectores sociales y políticos anticapitalistas, se defiende la prostitución como la posibilidad alternativa de otras formas colectivas de ejercer “el derecho a la auto-organización” de las compañeras.

-Desde los sindicatos se defiende la prostitución como una tarea “que les asiste a las compañeras para establecer derechos laborales”.

E incluso desde el campo de la ecología, el Capital pretende renovar sus ropajes desarrollando promociones como la que se dio en burdeles de Alemania durante el 2017: el cliente que llegara al burdel en bicicleta, y no en auto, tenía una rebaja en los servicios sexuales que comprara.

Son estas, manifestaciones que, aun cuando se realizaren desde sectores populares, de izquierda y progresistas, no dejan de ser absorbidas por la lógica mercantil del  capitalismo posmoderno.

Al respecto, un pensamiento emancipatorio y decolonial del orden social instituido, no puede menos que reafirmar que:

-La institución de la prostitución concibe a los cuerpos de las mujeres como mercancías sexuales.

-La prostitución de mujeres sigue siendo una escuela de heteronormatividad y de reproducción de masculinidades prostituyentes.

Llegados a este punto, nos preguntamos ¿puede la prostitución ser considerada un trabajo?

En la respuesta a la pregunta, nos permitimos una digresión:

Etimológicamente hablando, trabajo deriva del latín tripalium que, a su vez, proviene de tripalare, una voz latina para designar un instrumento de tortura que se aplicaba a los esclavos en la antigüedad clásica, especialmente en Roma. Pues bien, dos mil años después, en el libro “Ninguna mujer nace para puta” publicado en el año 2007, Sonia Sanchez (ex-mujer en condición de prostitución) nos dice: “El encuentro con el consumidor de prostitución es como un encuentro con el torturador” y “La prostitución es un campo de concentración a cielo abierto”.

Así como Espartaco se alzó contra el régimen esclavista, no para negociar cuántos azotes diarios podía recibir un compañero, sino para abolir la esclavitud, nosotros nos alzamos en este siglo XXI occidental por la abolición de la prostitución. No luchamos para mejorar las condiciones de un pretendido “trabajo” que, aun cuando se realizara en inmejorables condiciones, no dejaría de ser un trabajo en los términos del capitalismo. Y nosotros concebimos al trabajo como aquello que nos realiza como seres humanos, como un fin en sí mismo y no como medio para subsistir; es decir, deseamos y luchamos por una sociedad que trascienda los marcos del orden capitalista establecido. Y en ese camino, concebimos a la práctica política como posibilidad de prefigurar, acá y ahora, en tiempos y espacios acotados, la sociedad por la que luchamos.

En esa senda, como apuesta y deseo de otro por-venir, decimos con las compañeras que “La prostitución no es el oficio más antiguo del mundo, sino que es el privilegio más viejo que han adquirido los machos para violentar el cuerpo de las mujeres”.

(*) Marcelo Lafón – Profesor en Historia egresado de la Universidad Nacional del Comahue, autor del libro Lucha de clases y Posmodernidad y de diversos artículos relativos al ámbito educativo.

Foto: Juan C. Pereyra

 

 

One thought on ““La abolición de la prostitución como prefiguración de una nueva sociedad”.

  1. Extraordinaria ponencia desnuda la mercantilización y la inconsistencia de los argumentos que encubren la violencia y quieren poner la prostitución como trabajo,aportes nuevos que desnudan las falacias de la propiedad del cuerpo

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