Otra vez las balas, otra vez contra los pibes

Aproximadamente a las 22.40 del martes 10 de diciembre los disparos volvieron a tronar en el barrio Zavaleta, en la calle Kevin (Manzana 55), a metros de la plaza homónima. Los vecinos escucharon al menos cincuenta disparos, al parecer de armas automáticas y de grueso calibre. Lucas Limachi, de 13 años, que estaba en el techo de su casa armando una pileta, recibió un disparo en la mandíbula. Un remise lo trasladó hasta el Hospital Penna. Un día después se encuentra en el Hospital Fernández y está fuera de peligro. Alejandro, un indigente que recolecta basura en el barrio, recibió un disparo en la espalda. Fue trasladado al Hospital Penna y su estado de salud es reservado. Brian Jara Gutiérrez, una criatura de dos años, recibió un tiro que entró por un costado de su estómago y salió por el otro, y fue operado en el hospital Pedro Elizalde.

Efectivos de la Policía Federal realizaron el miércoles a mañana un peritaje balístico en la zona del tiroteo. Pero luego de que se retiraran, cerca del mediodía, volvieron a silbar las balas en el barrio. Esta vez se escucharon al menos cinco disparos, que, según los vecinos, eran de bajo calibre. La balacera se produjo en la manzana 55, donde desemboca la tira 7, a cien metros de la plaza Kevin. El equipo de vecinos de La Poderosa, que ejerce el “Control Popular de las Fuerzas de Seguridad”, llamó al 0800 555 5065 para dar conocimiento al Ministerio de Seguridad. La denuncia quedó radicada con el número 15637/13 y señala:
1. Que los gendarmes que custodiaban la casa de Kevin Molina, el niño de 9 años asesinado el 7 de septiembre, dejaron de hacerlo.
2. Que los gendarmes que debían controlar la plaza Kevin estaban mirando hacia otro lado, pese a que tenían orden de observar la manzana 55.
3. Que no hubo, después del primer tiroteo, una consigna permanente en el lugar.

A las 14.55 los tiros sonaron cerca de la intersección de las calles Zavaleta y Kevin. Brian Jara Gutiérrez, de dos años, iba en el cochecito que empujaba su madre. La mujer, al escuchar a su hijo llorar, le levantó la remera y descubrió que tenía sangre en el abdomen. El niño fue trasladado en el auto de un vecino al hospital Penna, donde le practicaron una tomografía computada. Luego fue derivado a hospital Pedro Elizalde (ex Casa Cuna). Brian fue intervenido quirúrgicamente y se encuentra estable. Otro hombre, de entre 20 y 30 años, recibió un balazo, también en el abdomen, y fue trasladado al hospital Penna.

Desde La Garganta Poderosa advirtieron que esto volvería a pasar desde el 7 de septiembre. Y que antes, durante y después de las elecciones intentaron evitar manipulaciones y solamente pidieron paz bajo la consigna: “Ni un pibe menos, ni una bala más”. También señalaron que esta realidad no nació en diciembre, ni brotó con los saqueos, sino que es la dinámica cotidiana que impone la complicidad de los jefes narcos, que no viven en el barrio, con los jefes de las Fuerzas que tampoco residen allí. “Consideramos responsables y cómplices a todos los funcionarios y medios de comunicación que deliberadamente callaron esta situación”, señalaron desde La Poderosa en un comunicado. También que no les consta que haya disparado Gendarmería ni Prefectura. “Sólo nos consta que los muertos y heridos en Zavaleta siempre son vecinos del barrio, que no tenían un carajo que ver”, agregó el comunicado, donde se responsabilizó al Estado por cualquier consecuencia que pueda sufrir cualquiera de los vecinos que participan del “Control Popular a las Fuerzas de Seguridad”.

Desde el Colectivo de Trabajadores de Prensa convocamos a los compañeros de los medios a hacerse eco de estas denuncias, registrar lo que sucede en el barrio Zavaleta y, junto a La Garganta Poderosa, decimos: “¡Ni un pibe menos, ni una bala más!”

Para contactarse con los vecinos de Zavaleta, pueden enviar un correo electrónico a lagargantapoderosa@gmail.com

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