La vieja Sara

Mientras las viejas gordas
y las minas zurdas
y los hombres de sotana
discurren sobre aborto y anticoncepciones,
en el medio de La Carcóva,
munida de la aguja de tejer
está la vieja Sara,
la abortera mayor
de los barrios de lata.

Más de mil fetos (y alguna mami)
caducaron bajo sus garras.

Leona rubia, con la piel arrugada,
la ética de Hipócrates,
como a los hipócritas,
no la alcanza.

Y pibas treceañeras,
a veces a escondidas;
y raídas de treinta,
cansadas de parir,
buscan su aguja solidaria.

Después llegan los forros repartidos
a uno por semana
y las pastillas comerciadas por la Sala.

Y los pentecostales reparten purificaciones
y un cura avisa a la yuta.

Y a vos te exilian,
exorcizan el barrio,
te dejan execrada.

A vos,
que con tu aguja de tejer,
liberadora,
salvaste del infierno
a tantas almas.

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