Desnuda de ambigüedades,
abriendo puertas,
destruyendo altares,
desnuda aullándole al mundo,
obstinado en nulos combates.
Desnuda descendiendo la tarde,
suicidando héroes,
desequilibrando equilibrios,
enajenando discursos,
con la rebelión de los gritos.
Desnuda de sombras cansadas,
perdidas en estrechos corredores,
desplomando días,
sin infiernos ni elegidos dioses.
Desnuda me reconoces,
en mi definida realidad.
Amparo Climent.
D.R. de autor.