Premio a una rebelde

Ser rebelde lleva la vida entera
borrarte los privilegios de la piel
inscribirte en la soledad del desacuerdo
dejar atrás a los usurpadores
no hay premio a una rebelde
más allá de poder regar sus flores en el tiempo que apropia
salir a dar de comer a las aves una mañana donde el capital devora
sonreír con los dientes maltrechos ante la desventura del desayuno
ser indigente en la casa que nadie sueña
las rebeldes saben de qué están hechos los premios
rechazan los mendrugos que lanza la mano del opresor
una rebelde tiene como único premio la vida
porque de ella nadie se apropia
en ella nadie la usurpa
porque es la única tierra propia de cada rincón donde duerme
su rebeldía alcanza siempre a cobijar el desánimo del progreso
y si de paso una rebelde tiene la alegría en soledad ha vencido al mundo.
Doris Lessing

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