Miguel Montes Neiro, una historia más de cadena perpetua encubierta

Montes Neiro está en prisión desde hace 34 años al enlazar una condena tras otra, pero su abogado dice que la ley impide que pase más de 20 años en tal situación. Por esta sucesión de hechos, Miguel Montes Neiro es considerado como el preso más antiguo de España, el decano de los reclusos, y ha pasado por la práctica totalidad de los penales del país. Su abogado insiste en que el caso revela que el sistema penitenciario está fallando de forma clamorosa, ya que de hecho, “es como si en España hubiera cadena perpetua”. Este apunte es clave para entender que en la actualidad existe la cadena perpetua encubierta, de la que podemos destacar casos como los de Amadeu Casellas, Joaquín Garcés o Manuel Pinteño (todos ellos ya en libertad después de sufrir condenas que superaban con creces los 20 años), por poner ejemplos que conocemos, pero que no son los únicos que existen.

Para saber cómo empezó todo podemos leerlo en una carta que él mismo escribió: “Nací en el año 50, en el 66 entré preso, y a partir de entonces se acabó la libertad para mí. En la mili se pierde un subfusil, y a mí me condenan a golpes y ofensas durante 5 días, hasta que vienen y me piden perdón, y me dicen que ha aparecido el subfusil; pero desde ese día ingreso en prisión, por deserción.

Eso ocurrió en 1976, y hasta la fecha en prisión, o bajo el control penitenciario, o fugado; y yo más que fugado estoy cansado de soportar tanta injusticia, tanta sin razón, tanta trampa”.

En una entrevista cuenta de forma clara las secuelas físicas y psicológicas que ha dejado en él la prisión: “La cárcel es el foco de destrucción de mi vida: Físicamente tengo el hueso cúbito roto sin que recibiera atención médica hasta los 19 días de rompérmelo haciendo gimnasia; el codo roto, sin arreglarlo; fibras del muslo rotas y fui al especialista a los 4 meses y me dijo: ‘¿Ahora qué puedo hacer yo en esos músculos?’ Cuando tuve Tuberculosis me lo dijeron cuando me dio un derrame de sangre, entonces me llevaron en ambulancia a Madrid desde Granada; por dar denuncia del estado en el que nos tenían en el Hospital a todos los tuberculosos, sin un enfermero siquiera, en toda la atención nos la daba Cerbeto, el asesino de Pedralbe, por reclamar me dieron el alta, y al Puerto a enfermería. Tengo Hepatitis C desde el año1988, y me entero en 2008 a los 20 años. La nariz rota de una patada de un carcelero, cuando estaba roto de la que me dieron los antidisturbios (que) he perdido por los golpes varias piezas de la boca. Tengo un quiste en un testículo hace unos pocos años, y un bulto en el cuello, que espero que me quiten pronto.

Tampoco veo bien por no tener un diagnóstico claro de mi vista. Psíquicamente, el trato recibido por el sistema penitenciario, tanto yo como todos mis familiares siempre fue humillante y cruel. He estado en celdas (de castigo o aislamientos) muchos meses hace años, desde hace 19 años solo estuve una noche por una ‘confusión’; las secuelas que me quedaron estarán en mi mente para siempre.

El no poder criar a mis hijas, el verlas una hora y pico al mes, si no le da la gana al carcelero de turno por prohibirles la entrada por cualquier tontería, eso es lo que más me duele que se crían sin un padre; con lo que eso es para unas niñas; el alejamiento de todo lo que te dejan, en teoría pues en prisión no se paga una condena, aquí se paga todo lo que le apetezca al funcionario que le dé por ti. Sería interminable las páginas que tendría que escribir para definir el dolor que han causado a todo el que quiero, y a mis sueños, o a mi profesión Ceramista. La impotencia es continua, no puedes denunciar las malas artes que usan, pues las represalias son constantes, traslados, denuncias falsas de algunos mandos, que después de pagar los castigos te los quita el Juez de Vigilancia”.

Debemos destacar de Montes Neiro que, a pesar de las injusticias que ha sufrido y sigue sufriendo, es un luchador, que desde su encierro ha buscado siempre la libertad, a través de sus cartas, sus fugas y sus huelgas de hambre. La última la finalizó después de una duración de 125 días. Asegura haberlo hecho por su familia, a los que veía sufrir a causa de su deteriorado estado de salud.

Tras cuatro meses y tres días, Miguel Montes Neiro decidió abandonar la huelga de hambre que mantenía como medida de protesta por no habérsele concedido aún la libertad. La dilatación de sus condenas se debe a sus intentos de fugas.

Encarnación Montes, hermana del recluso, dice que la razón principal que llevó a su hermano a cesar en su empeño de no ingerir ningún alimento hasta recibir el indulto, fue el bienestar de su familia: “Él entiende que después de cuatro meses sin comer, estemos muy preocupados por él. Viendo el estado en el que se encontraba, cada vez que sonaba el teléfono me temía lo peor”.

La hermana asegura que Montes Neiro perdió en varias ocasiones el conocimiento y que los servicios médicos de la prisión se limitaron a pesarle y medirle el azúcar cada cierto tiempo, “no entiendo como no le han trasladado a un hospital.

[…] Incluso he hablado con familiares de otros presos que me aseguraban que tenían que ayudar a mi hermano a andar, no le llevaban en brazos porque él no se dejaba”.

Ante esta situación, los familiares del recluso decidieron presionarle para que abandonara en su empeño, algo que consiguieron la tarde del viernes 26 de agosto.

Sin embargo, Encarna insiste en que esto no significa que su lucha haya terminado: “seguiremos luchando por obtener el indulto de Miguel, pero no a costa de su salud. Mi hermano tiene gota, hepatitis y muchas otras enfermedades, la huelga lo único que podía hacer era matarle”.

Como conclusión, unas palabras de Montes Neiro sobre el sistema penitenciario: “sólo sirve para destruir la poca dignidad que nos queda. Aquí a las personas las degradan a niveles demenciales, de hecho cuando alguien sale en libertad regresa rápidamente. Por no saber adaptarse a la sociedad. Aquí nos vemos humillados continuamente, para idiotizarnos a perpetuidad. Es un sistema malo, cruel, degradante, basado en la explotación y el sufrimiento”.

Tomado de Todo Por Hacer

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