Compartimos la entrevista realizada al poeta y escritor Gerardo Burton el 28/05/2014.
Gerardo Burton nació en Buenos Aires, Argentina, en 1951.
Reside en Neuquén desde 1986, donde trabaja como periodista.
Publicó hasta la fecha: Poemas iniciales (Botella al mar, 1979); 18 poemas azules para María y Con la esperanza delante (de la Unidad, 1981); Los juegos ocultos (La lámpara errante, 1985); Infierno sin umbral, Aire de penumbras y radiofotos (Último reino, 1988, 1995 y 2004). En 1993 editó una plaqueta artesanal denominada 4 sonetos y participó en ediciones colectivas, antologías, muestras de poesía, etc. En 2000 reincidió y publicó también en forma artesanal voces del cristo verde, en 2002 el poema/afiche corazón perdido y en 2004, radiofotos.
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una daga hiere a futuro
cuando el alba es una luz perdida
una nube de oscuros presagios
en el viento de occidente
una daga la luz fría
inmóvil el aire de invierno
una daga
de enloquecido dolor entre los ojos
puñal que venció
en oscuros lances
el filo de la piedra en la meseta
el intruso solloza
entre deseos y voluntad
ojos oscuros de cielo negro
acaso reposan en la orilla sin fin
unos labios componen versos, juran
que todo será cumplido
vanidad, ilusión
entre las hojas
y las nubes
ebrio de tristeza, sediento
mira abrirse aguas de roja arcilla
beberá de la copa extraviada, habrá
un muelle sin pescadores
y un aroma a invierno
desplomará sobre la tierra
fría y
doliente
de “dolor sin nombre”, inédito
v.w.,28 de marzo de 1941
no es niebla sino sombra
el aura de esos ojos
que de los álamos viene
dicen que entre sueños
desangran palabras los ancianos
pero ella puso piedras en sus bolsillos
y su garganta abrió a las olas
recién pudo descansar
al arrullo de las voces vencedoras
confunda su cabellera con los sauces
que bebían
escamas de oro de las aguas
se duplica la luna
en tus nalgas que gobiernan
el vasto océano del lecho
estrellas en tus senos, pezones de luz
antes de la honda selva del sexo
antes del abismo ardiente
bajo tu espalda
de las joyas, en la noche intensa
sólo lucen
las tibias heridas que el dolor
deja, que el llanto
nunca oculta
mueren en la madrugada
besos, los cielos que
despliegan luces, las nubes
que llenan colores
en el vacío anterior
a la voz
sin nombre, sólo grito