Cárceles huelga de hambre – Argentina –

Hace ya diez días que 43 internos del pabellón universitario de la Unidad 9 de La Plata realizan una huelga de hambre en un intento desesperado por llamar la atención, por que a alguien se le ocurra pispear a ver qué pasa y dignarse a mirar lo que sucede adentro de las cárceles. Enfrentan con sus cuerpos y con su vida la humillación y las torturas cotidianas que sufren en el encierro. Y no señores, no hay ningún masoquista en estas cárceles, la respuesta es simplemente que no-queda-otra. Sabiamente dijo un compañero que participa de la huelga: “el Estado comete acá adentro más delitos que los que cometimos todos nosotros juntos”. No se equivoca. La tortura es cotidiana, en todos los sentidos, en todos los planos. Una vez más los presos dicen NO AGUANTAMOS MÁS. Y no lo dicen sólo por ellos, no son cuarenta y tres los que sufren este castigo inhumano. Esos cuarenta y tres cuerpos adelgazan por los cientos de miles que aloja el Servicio Penitenciario Bonaerense. Se debilitan mientras la justicia, que no es ni ciega ni sorda ni tonta, encierra a los pobres y le hace favores a los ricos, esconde lo que sobra y sigue engordando a los poderosos.

Hemos llegado al límite del sarcasmo: los presos reclamándole al Estado algo tan básico como el cumplimiento de la ley. Que se cumplan los derechos humanos de las personas privadas de su libertad. Las cárceles son hoy una zona liberada de total impunidad, un dispositivo de exclusión y tortura como pocos afuera imaginan. Por eso acompañamos hoy a los compañeros de la Unidad 9 en su lucha, reconociendo su esfuerzo sobrehumano para resistir y seguir reclamando para poder tener una vida digna.

Denunciamos con ellos a este Estado y a este gobierno represor y excluyente, que en momentos de grandes discursos sigue persiguiendo y encerrando a quienes en primer instancia abandona y margina. Luchamos por trasformar esta sociedad, porque hoy la profundización del modelo somete a nuestro pueblo a ser un pueblo sin salud, un pueblo sin educación, un pueblo mal alimentado, sin tierra, sin trabajo ni vivienda digna; un pueblo que se reparte las migajas que se le caen a los de arriba.

ATRAPAMUROS
en la C.O.M.P.A.

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