8 de marzo (2014)

No se trata de que te regalen flores y te digan que sos una reina.

No se trata de que te lleven a cenar o que tu pareja lave los platos ese día.

No se trata de que vayas al spa ni que te compres zapatos nuevos.

No se trata de que te feliciten por la sensibilidad, amor y compasión que “hacen” a toda mujer.

Tampoco tiene que ver con juntarte con tus amigas en un bar que tenga “ladies’s night” con descuentos en las bebidas.

No se trata de que sientas que ese día, más que los otros, tengas que ser “la femeneidad” hecha carne y que recibas tarjetas de felicitación por haber nacido con una vagina.

¿De que se trata entonces?

Se trata de no conformarse con cobrar menos que tus compañeros de trabajo.

Se trata de no aceptar que estar con una pareja que te maltrata es mejor que estar sola.

Se trata de derrumbar la creencia de que una mujer que no es madre no es una verdadera mujer

Se trata de poder criar a tus hijxs sin que te echen del laburo o no puedas estudiar

Se trata de dejar de pensar que el trabajo doméstico que haces cuando volvés del laburo no es trabajo

Se trata de vivir según tus preferencias sexuales sin estigma ni discriminación

Se trata de poder decidir sobre tu cuerpo y no tener culpa

Se trata de poder sentir la falta de cada mujer que se nos va, asesinadas cobardemente por sus parejas

Se trata de sentir el dolor de cada mujer que está abortando clandestinamente

Se trata de apoyar la lucha de las trabajadoras en el taller clandestino a la vuelta de tu casa, aún sin conocerlas cara a cara

Se trata de naturalizar que podés salir a la calle vestida como se te de la gana, y que eso no justifica que te acosen ni te violenten en la calle

Y así tantas cosas más que sería imposible nombrarlas a todas.

De eso se trata. De luchar día a día, codo a codo, desde el lugar que nos toca (amas de casa, docentes, estudiantes, lavanderas, trabajadoras sexuales, limpia vidrios, investigadoras, doctoras, cosechadoras de algodón, desocupadas, madres, hermanas, tías, sobrinas, suegras, hijas, lesbianas, bisexuales, heterosexuales) por un mundo en el que no exista la subordinación ni la explotación de una clase por otra, ni de un sexo por el otro. —

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