PONENCIA de Raquel Elena Disenfeld

Y aunque no se someta el hará con ella lo que quiera.

En esta frase queda claro quién pone las condiciones y el valor del dinero como carnada.
Esta frase sintetiza el rol prostituyente, su relación con la otredad, y desnuda la subjetividad masculina en el terrorismo sexual, del cual el sistema prostituyente es su exponente más significativo.
El terrorismo sexual es el sistema en que se va perpetuando un sistema de dominación, de desigualdad, en que la sexualidad está ligada al poder, que es funcional al patriarcado y al capitalismo.
El prostituyente no distingue entre la prostitución forzada y la presentada como “libre”.
Su demanda genera la oferta, su dinero es el combustible que permite la movilidad del sistema prostituyente.
Mac Kinnon se pregunta si la desigualdad fuera intrínseca a las concepciones sociales de la sexualidad masculina y femenina, de la masculinidad y de la feminidad del atractivo heterosexual los incidentes de acoso sexual sugieren que el propio deseo sexual masculino puede ser excitado por la vulnerabilidad femenina… Siendo la consecuencia de la normativa de la heterosexualidad obligatoria la que pueden los hombres aprovecharse de las mujeres de modo que todos quieren y lo hacen, siendo su forma de hacerse y ser “hombres”.
El análisis del acoso sexual, nos muestra que la relación sexual se da normalmente entre desiguales económica y físicamente.
Barry relaciona todas las condiciones impuestas en que las mujeres viven sometidas a hombres: prostitución, violación marital, incesto padre-hija y hermano-hermana, mutilación genital.
Barry llama “perspectiva de dominio sexual” en el que el abuso sexual y el terrorismo de los hombres contra las mujeres son invisibilizados y naturalizados e inevitables.
Ellas eligen

Si esta en el prostíbulo, rige en el campo de concentración publicitado, la obediencia debida, el beneficio del proxeneta.
O sufrir las consecuencias, castigo físico, ablande. El cliente tiene razón.
Si está en la calle, o en un privado con otras mujeres o sola y tiene que pagar el alquiler, o comprar remedios para ella o sus hijxs. O tiene deudas, o su precarización no le permite desestimar más dinero o le tienta la oferta. Esta enferma, cansada, no sabe si hay más clientes o su necesidad o su indefensión aprendida, o saber lo que la puede beneficiar disponer de más dinero.
Tanto que su respuesta sea negativa o afirmativa en su situación va a estar el miedo, de perder el cliente, o de poner en riesgo su salud, su vida, ante un embarazo no deseado, o una enfermedad de trasmisión sexual, o el lamentar porque no aprovecho la oferta.
En el caso que se negaran, igualmente el “cliente” puede no usar el preservativo o sacárselo o pagarle lo que quiera.
O irse….
Respecto al uso de preservativo, es una manifestación de terrorismo sexual el desprecio por la salud de las niñez, adolescentes, y adultos, por los varones en los noviazgos, en el matrimonio, en las parejas heterosexuales y homosexuales, en que prima el “vale todo”, la omnipotencia de disponer el cuerpo del otrx, el placer hegemónico, unilateral.
En las relaciones asimétricas, varón mujer, rico-pobre, en el amor romántico, desesperación, esposo-esposa, novio-novia. En el mito de la sexualidad incontenible del varón.
En el “no confias en mi o no puedo esperar o acá mando yo o me voy con otra.”
Las estadísticas sobre esta temática, dan prueba de las dificultades para negociar el uso del preservativo en todas las relaciones y en la vida cotidiana, por parte de las adolescentes y mujeres.
En un taller de un Encuentro Nacional de Mujeres una compañera decía “nosotras los cuidamos”. Y le preguntamos “¿Ellos te cuidan?”

Mientras en los programas de prevención de salud se entrega preservativos a las mujeres, y se las forma, en los lugares donde está reglamentada, pasan por controles sanitarios. La responsabilidad de la elección y del cuidado pareciera pasar por ellas.
Que la solución para satisfacer necesidades vitales en la actualidad, ya impulsada en los estereotipos de género sea el sistema prostituyente, que se quiera hacer pensar que las mujeres o personas en prostitución la eligen, como los esclavos eligieran la esclavitud y por eso no hay que abolirla.
Todo sistema de opresión, de colonización, se caracteriza en crear las condiciones para su continuidad a través de ideología de naturalización de la violencia, de culpabilizar a las víctimas y de hacerlas responsable de la situación padecida con el mito de la provocación, o que le gustan, o que la eligen.
En el terrorismo sexual en que la violación ,el desprecio a la vida de la niñez y de las mujeres, en que las que no se ven como personas con derechos, sino como juguetes, posesiones, y las mujeres “sexo”, objetos para ser consumidxs, en que una de cada tres niñas y uno de cada cinco varones sufrieron de abuso sexual, desde muy temprano prima la colonización ,la subordinación, el ser el deseo o propiedad del otro.
Las consecuencias del abuso sexual, perpetrado por padres hermanos, abuelos, por quienes eran los encargados de cuidar. Y sus consecuencias el embarazos en niñas, generalmente en el círculo familiar que llevan al abandono del hogar y a caer en el circuito prostituyente. No deja otra opción de supervivencia para ella y sus hijxs.
La falta de contención social, el terrorismo de la indiferencia, la falta de educación, la marginalidad, la vulnerabilización por las violencias sufridas y la falta de alternativas a nivel social.
Mientras el poder y el consumo se siga perpetuando a través de la subjetividad de la sexualidad prostituyente, y en la actualidad con la cultura de las nuevas sexualidades en que se la presenta como ámbito de la elección individual.
Los programas de prevención de HIV SIDA, imponían a las mujeres que querían participar, siendo los mismos además de una vía de prevención, una forma de generar ingresos fuera del sistema prostituyente.
En el rol de promotoras de salud que se presentaran como “trabajadoras sexuales”
La cuestión del consentimiento, de la política de elección personal, reposa una visión liberal occidental de los derechos humanos que eleva la voluntad y las elecciones individuales por encima de todos los derechos humanos y de toda noción de bien común (Barry, 1995).
Le pregunte a una compañera de Liberatorias, talleres para romper el silencio sobre el terrorismo sexual, luchar contra la impunidad, y facilitar formas de vida elegidas a nivel individual y colectivos. ¿Vos elegiste lo que viviste?
Ella respondió:
“Una no permite ser prostituta o esclavizada. Porque quieren te agarran débil y vulnerable o con falta de ayuda o alimento. Eso me paso a mí con solo apenas años que estaba en malos momentos, con hambre, falta de alimento y ropa y en los negocios no te daban ningún pedazo de pan o algo hasta que apareció un hombre ofreciendo ayuda y me ofreció casa y comida y yo confié como tonta hasta que al tercer día me ocurrió lo que nunca pude imaginar, fue lo peor…”

Barry considera que el paradigma de la violación en que la victima de la agresión sexual es hecha responsable de su propia victimización lleva a la racionalización de otras formas de esclavitud en las que se dice que la mujer ha elegido su destino, lo ha adoptado pasivamente, o se lo ha buscado perversamente con su conducta ruda o procaz.
Por el contrario, sostiene Barry, “la esclavitud sexual de las mujeres está presente en TODAS las situaciones en las que las mujeres o las niñas no pueden cambiar las condiciones de su existencia; donde al margen de cómo llegaron a esas condiciones, sea por presión social, dificultades económicas, error de confianza o ansia de afectos, no pueden salir; y donde están sometidas a violencia y explotación sexual.
La colonización de las mujeres a través de la heterosexualidad obligatoria, simplifica la tarea del rufián y del proxeneta, y el incesto vivido en el hogar, la negación del mismo por parte de la madre, el acoso laboral y callejero, la ideología del amor romántico a través de los cuentos de la infancia. La identificación con lo masculino y su supremacía.
El hacer propio los valores del colonizador lleva a participar en el proceso de la propia colonización y la del propio sexo, el no ver opciones o alternaivas.

Proxenetismo encubierto

La cosecha de mujeres no se termina

Mientras que el petróleo, la minería, la venta de armas pueden terminarse como las guerras, la niñez, adolescencia y las mujeres se siguen reproduciendo.
En esta etapa del capitalismo por la automatización, la agro-tecnología, el número de desocupados y excluidos van en aumento. La subjetividad de la inmediatez, del consumo, del individualismo liberal, de la satisfacción inmediata, de la omnipotencia a través de la posesión, del disponer del otrx. La desigualdad crece a nivel cultural y económico, la tiranía del mercado, el reinado del capital ha transformado en el opio de los pueblos a la
sexualidad. Sexualidad ligada al poder, androcéntrica, falocentrica.

El sistema prostituyente a nivel de personas involucradas y de beneficio económico se multiplica.
La Organización Internacional de Trabajo lo necesita para reducir los índices de desocupación. Los estados para llenar sus arcas y para tener entretenidos a sus gobernados, que mientras consumen y son consumidxs son afines al sistema.
Las consecuencias del sistema prostituyente en las personas prostituidas no interesan, estamos en la era de la exclusión, de que impera el consumo y las personas son descartables .
Un padre en Corrientes puede hacer una habitación y explotar a su hija. Programas televisivos, cosificando a mujeres hay ganado el premio máximo de oro. Las suculentas ganancias de la pornografía, que genera adicción y los billones de la trata, incluida la de jóvenes rusas en Suecia, país que ha trabajado por el abolicionismo.
Familiares, novios, hasta gobiernos socialistas, estados, han estimulado el sistema prostituyente, pueblos de la Repuública Dominicana, viven por las remesas que envían mujeres prostituidas ,en su mayoría analfabetas.
Compañeros de escuela en CABA, extorsionan a sus novias, con las cuales se han sacado fotos en su celular, para que si no sirven a sus amigos les muestran las fotos a sus padres, o que paguen con sus servicios la droga.
Incluimos en este proxenetismo encubierto al de dirigentes de asociaciones, pro-prostitución que reciben cuantiosas sumas de dinero por promover la reglamentación del trabajo sexual. Y que promueven asociaciones que cumplirán roles de proxenetismo encubierto y que además permitirían presentarse a prostituyentes y proxenetas como administradores, locatarios, encubriendo relaciones delictivas como comerciales, consensuadas, legales, perpetuando la impunidad y existencia de la explotación sexual y las violaciones de derechos.
El criminal patriarcado capitalista pudo llegar a lo impensable. A que el debate sea ellas eligen, y que el feminismo abolicionista sea el enemigo de las mujeres.
El sueño de todo sistema de opresión, de colonización, de explotación.
Después que vimos por la televisión pegando papelitos de comercio sexual en la calle a mujeres pro-prostitución, diciendo que lo elegían, que eran autónomas, y vemos todos los días tantos papelitos, nos preguntamos si se está cumpliendo nuestro sueños libertarios de bienestar, de autoestima, de las niñas, de las adolescentes, de las mujeres. T antas autónomas o tantas que están poniendo su cuerpo, su vida para servir a este proxenetismo encubierto, que viven de ellas, en la que cada uno tiene su cuota de poder, de dinero, de entretenimiento, de contar con una esclava para sentirse amo, en que repiten en lo cotidiano las opresiones, en la supervivencia se reduce a consumir y ser consumida.

Autonomía y Ecología Social.

En 1936 un grupo de mujeres crearon en España Mujeres Libres con los objetivos de luchar contra la esclavitud que sufrían por la ignorancia, como trabajadoras como obreras y como mujeres.
Una de ellas en su libro “Entre el sol y la tormenta”, Sara Berenguer dice que si no hubiera sido por la revolución, la lucha contra el franquismo. Ella hubiera caído en la prostitución, por la pobreza de su familia, por ser la mayor de varias hermanxs. Por las insinuaciones del dueño del taller de costura donde trabajaba.
La revolución le dio a ella y a otras mujeres la posibilidad de encontrarse con su rebeldía, con su poder hacer, de capacitarse, de aprender unas de otras, de realizar diferentes tareas. Se encargaron del transporte, de las fábricas, de la educación, de la maternidad, de las granjas y en algunos lugares de las colectividades.
Ellas pensaban que la prostitución era la peor de las esclavitudes y ya lo manifestaron en el primer número de la revista de Mujeres Libres y en el proyecto que tenían de Liberatorios de la Prostitución.

Algunos de sus objetivos eran:

1) Que reciban atención médica y psicológica de por vida en caso de que la necesitaran porque consideraban el daño que representaba el haber estado en situación de prostitución.
2) Poder aprender y estudiar y capacitarse en algún oficio que eligieran para poder satisfacer necesidades vitales sin sufrir ninguna forma de opresión.
Algunas que habían sido prostituidas llegaron a ser delegadas en las colectividades, integradas al trabajo colectivo.
No pudiendo continuar su proyecto por el franquismo. Nos dejaron su legado.
Entendían que la autonomía, la liberación de las mujeres se daban dentro de la comunidad, que había que capacitarse y prepararse, y cuestionaban el fascismo, el sexismo, el casamiento, la familia tradicional, la influencia de la religión y bregaban por un cambio social que respetara las autonomías y querían un mundo mejor, como grupo oprimido, las mujeres tenían que liberarse de las diferentes formas de opresión en forma autónoma, de la que sufrían como obreras y como mujeres.
Las favoreció que muchos de los varones estaban en el frente, el estar juntas les permitió aumentar la autonomía y concretar objetivos participando en actividades concretas y necesidades específicas.
Crearon guarderías volantes, iban a la casa de la compañera cuando estaba trabajando o en un mitin, cuidaban a lxs niñxs y concientizaban a los compañeros.
Entendemos como autonomía; libertad, búsqueda y creación de alternativas, autorealización, autoestima valorar la propia vida, valorando la del otro, diferenciandola de individualidad y de la hegemonía o del vale todo, autoritarismo ni imposiciones, dentro de una comunidad, de una sociedad, basada en el respeto y en el apoyo mutuo. Que la autonomía permite rebelarse, resistir, crear, expresarse, defender derechos. Y que es la manifestación de la plenitud y de la armonía.
Conocemos del apoyo mutuo de muchas mujeres en situación de prostitución y lo vemos todos los días. Sí dudamos, de que pueda haber autonomía con el prostituyente, cuando es prostituyente porque el elige lo que le va a hacer a la otra que la cosifica en su accionar, no la ve como persona.
En una sociedad ecológica el valor de las personas no está puesto en el tener sino en el ser, en el sentir, en el diálogo, en el aprender, en el crear formas de vida que permitan la satisfacción de necesidades, el bienestar, en grupos afines.
Hay formas de vida no consumistas, cooperativas, socializadas, basadas en el bienestar comunitario.
Cuando se quiere homologar la lucha de las trabajadoras sexuales con la del aborto y la de la orientación sexual, nos interesa señalar que ellas como personas tienen derechos y las abolicionistas siempre hemos defendido los derechos de todas las mujeres y como feministas autónomas, radicales abolicionistas, luchamos contra toda forma de opresión. Pero no podemos ser cómplices del sistema prostituyente.
Proxenetas y prostituyentes que violan todos los derechos y que ellos designan quien va a ser prostituidas para su bienestar beneficio y negocio.
En la sociedad ecológica hay interacción, relaciones de interdependencia, respeto, equidad. Si el agua está contaminada, contamina a los animales, vegetales y personas. A mayor plenitud de cada individux, mayor armonía para el sistema.
Puede que alguien proponga una elección para una explotación minera y tengan votos para realizarlo porque reporta ganancias al gobierno o da un trabajo momentáneo a los habitantes del lugar que se ilusionan que pueden ser más prósperos y las consecuencias pueden ser que el agua o el aire este contaminado, poniendo en riesgo la vida presente y futura de lxs habitantes, seria resultado de una elección o de una opción de lxs necesitadxs, pero no es ecológica, no defiende la vida en su interrelación con la naturaleza, entre lxs humanos y animales. No es casualidad que el lenguaje machista llame minas a las mujeres, identificando con esto su poder, su beneficio.
La subjetividad que se aprovecha del más débil, del mas carenciado, basa y repite su identidad en la desigualdad, soy más cuando el otro es menos. En la ecología la interrelación, la búsqueda de equilibrio lleva a relaciones armoniosas y que si hay una catástrofe en un parte se perjudica todo el sistema
Por eso cuando damos una charla sobre sexualidad “Decimos que aunque estemos una vez con una persona tenemos que cuidarla, respetarla”, volviendo al título de esta ponencia .Que somos responsables.
Para ir desarmando la subjetividad machista y el sistema prostituyente es necesario denunciarlo, rechazarlos, desarmarlos, aislarlos, condenarlos, desactivarlos, responsabilizarlos, desnaturalizarlos, y entender que el lenguaje del amo beneficia al amo.
Generar otras formas de subjetivización, un erotismo basado en un placer resistente a toda forma de opresión, conectado con la integridad, con el sentir, con el hacer, que los fines sean coherentes con los medios. Que la fuerza no esté en la posesión afectiva y económica, en la violación, en ser mas descalificando al otro, otra, en compartir en la diversidad, a través de la cooperación, de la ayuda mutua. El capacitarnos mutuamente.
Que las mujeres que están en la calle, porque no tienen otra opción, puedan compartir, expresarse, conectarse entre ellas y los demás, romper las fronteras que nos separan unas de otras, aprender unas de otros
Sin apoyo mutuo no se puede llegar a políticas públicas, sin apoyo mutuo, no se puede crear nuevas formas de vida, sin apoyo mutuo no existe la defensa de los derechos.
Sin apoyo mutuo no podemos transformar la impotencia en poder hacer.
El pensamiento de AMADH que las llevo a separarse de la CTA, en 2003, cuando se discutía o se impulsaba a decir que la “prostitución es trabajo”
Ellas afirman :
“No podemos decir que es trabajo, no queremos que otras sufran lo que sufrimos nosotras”.
Esta frase expresa autonomía, libertad, apoyo mutuo y solidaridad, es ecológica porque preserva el bienestar de otras personas y no busca un interés inmediato, al contrario privilegia los derechos humanos, va contra la corriente funcional al patriarcado y al mercado.
El sistema prostituyente es funcional al patriarcado y al capitalismo, parecería ser la única opción en este momento, no nos resignamos, bienvenidas las políticas públicas factibles bienvenidos los paradigmas de equidad a nivel de subjetividades y economía, relaciones, la autonomía, el apoyo mutuo, los cambios necesarios y deseados.

Finalizamos con las palabra de Lucia:
p=. “No a la esclavitud, no a la trata. Digamos si a la libertad. Si a la alegría. Si a la lucha que somos todxs .Que vamos a poder.”

Raquel Elena Disenfeld

Raquel Disenfeld, psicóloga feminista, integra la Campaña Abolicionista, integra Mujeres Libres desde 1993 en CABA, grupo impulsor de la Campaña Autogestiva contra el Abuso Sexual Infantil desde 2002, continuando en la actualidad .Coordina e impulsa Liberatorias contra el terrorismo sexual, romper el silencio y la impunidad y facilitar formas nuevas de vida a través de la creatividad individual y colectiva.
Coordina talleres de Autoestima y fue coodinadora del Área Científica y Comunitaria en Ampsi en 1990. Integro el equipo de violencia en Mujeres Nal Oesteen Moron y coordino el Taller de Autoayuda en Puerta Abierta Recreando Psicóloga de parte de niñas y niños abusados, da charlas sobre violencia sexual, autonomía y ecología social.

Bibliografía.

Rich, Adrienne, Heterosexualidad Obligatoria y Existencia Lesbiana, Feminismos y Antipatriarcado. La Calder.Ediciones 2013. La Plata Ackelsberg, Martha, El Anarquismos y la lucha por la emancipación de las mujeres. Virus editorial, 2°edicion 2000, Imprenta Luna, Barcelona.
Hofman, Cecilia, ¿La prostitución un derecho humano? artículo, la autora pertenece a la Coalición contra el tráfico de mujeres-Asia Pacifico Fuente abolición de la prostitucion.org.Publicado en Yo influyo 15/08/2006

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