La cuestión económica -01-06-2012 –

CALÍGULA: Escúchame bien, imbécil. Si el Tesoro tiene importancia, la vida humana no la tiene. Está claro. Todos los que piensan como tú deben ad-mitir este razonamiento y considerar que la vida no vale nada, ya que el dine-ro lo es todo. Entretanto, yo he decidido ser lógico, y como tengo el poder, ve-réis lo que os costará la lógica. Exterminaré a los opositores y la oposición. Si es necesario, empezaré por ti.

Albert Camus

La Federación Obrera Regional Argentina es un órgano económico de los trabajadores libre y voluntariamente asociados; desde su fundación en 1901 los obreros y las Sociedades de Resistencia que la conformaron así la definieron y fue refrendado ése carácter económico en todos los congresos sucesivos. La F.O.R.A., como lo manifiesta en el Pacto de Solidaridad o Pacto Federal se asume como “puramente económica” y manifiesta que es distinta y opuesta a la organización de los partidos políticos obreros, fun-damentando que “así como ellos se organizan para la conquistas del poder político, nosotros nos organizamos para que los estados políticos y jurídicos, actualmente existentes, queden reducidos a funciones puramente económicas, estableciéndose en su lugar una Libre Federación de Libres Asociaciones de Productores Libres”.

¿Por qué es una organización puramente económica? Porque la Federación Obrera no persigue la conquista del poder político, pues ello significa la consolidación y agrandamiento del Estado como órgano de todas las jerarquías y de todos los dominios, profundizando la potestad de esa institución por sobre la sociedad misma. El sistema capitalista de explotación y dominación y el sistema del socialismo autoritario o real que hasta ahora hemos conocido, así se han caracterizado a lo largo de sus historias y así determinaron su carácter opresor sobre el pueblo productor; el capitalismo implantando la tiranía de mercado y el socialismo autoritario la del Estado, desarrollando lo que se caracterizó en llamar “dictadura del proletariado”, que en realidad es la dictadura del partido dominante y un manojo de dirigentes alimentados desde Estado.

La F.O.R.A. sostiene que los medios de producción deben de pertenecer a los trabajadores, logrados por los propios medios de acción y emancipando el trabajo asalariado por la autogestión productiva, liberados de la explotación patronal-capitalista. Es para los trabajadores organizados desde las fuentes de producción el contralor de lo producido, porque somos los hacedores directos de los mismos. El carácter de clase social dominante, explotadora y parasitaria que tiene la burguesía, la inhibe desde el punto de vista de la más amplia justicia de la facultad de controlar las riquezas que no ha creado, y que hasta ahora lo único que ha producido es la exclusión de millones de trabajadores, condenándolos a vivir en la miseria.

El moderno “mercado capitalista” ha entrado en una nueva fase de su desarrollo oligopólico y desfiló por un camino sin retroceso con respecto a la génesis de sus antiguas prácticas económicas-mercantilistas, manteniendo la naturaleza de su esencia egoísta y el afán de ganancias y amortizaciones, estableciendo un dominio totalmente controlado del carácter de la oferta y la demanda, que a diferencia del pensamiento de Adams Smith, que sostenía que una “mano invisible” era la reguladora del equilibrio de dicho mercado, éste “neo-mercado” ha suplantado ése imaginario de la “mano invisible” por la de un oligopolio bien visible que gobierna directamente la llamada “ley de la oferta y la demanda”. Es decir, un grupo asociado de “robustos capitalistas” expandidos sobre la faz de la Tierra han establecido una dictadura del mercado en las entrañas mismas de las sociedades y en ellas el domino de los pueblos productores.

Por esa razón es que viene a implantar, de pura prepotencia nomás, producto de sus insaciables intereses de ganancia y dominio, ése mercado para hacerlo desembocar desde un “hilo conductor”, directamente al sistema financiero, también moderno, por ser hijo dilecto de ése mercado oligopólico. Y es este preciso mercado, el que ha llegado y trastocado todos los estamentos de la vida social, produciendo una gran cantidad de fenómenos sociales que sólo pueden ser entendidos y evaluados desde un concepto sociológico presencial, que a partir del análisis empírico comprender el por qué y el cómo de la exclusión social. No ya como generadora de un mercado de “mano de obra barata” sino como un mercado necesario de “exclusión perenne”, que no necesita prioritariamente una legión de trabajadores de mano de “obra barata” ni tampoco se los cuenta ya como “consumidores potenciales”, sino que se los necesita como núcleos urbanos segregados para ponerlos de manifiesto y enfrentados en algún momento dado, con otros sectores sociales, o estamentos y capas medias de la población como estrategia de “cambio de eje” sobre el principal problema que aqueja al pueblo productor y a la inmensa mayoría de la sociedad toda: la explotación, el ultraje y la constante dependencia a la sociedad de mercado. Claro está, excluyendo a las capas de la burguesía sostenedora del poder económico y político.

Los núcleos urbanos segregados son partes de un nuevo fenómeno que el mercado viene a mostrar como una moderna estructura social usando la lógica de aplanación y disciplinamiento al conjunto de la sociedad productora. Es el intento de inicialización de una novel forma de “guerra civil embozada”, tapada, no reconocida como ideológica (ideológica en el sentido de la lógica de las ideas) y monitoreada por el mismo sistema de mercado del capitalismo. La cuestión es: o luchamos para que ése “desbande” capitalista no continúe con sus intenciones de disciplinamiento dentro de su orden establecido, para que nadie “saque las manos y los pies del plato” y se produzcan más núcleos humanos segregados, adormecidos por el miedo y el desconocimiento impuesto adrede por las instituciones de la democracia burguesa, o ignoramos este fenómeno social por considerarlo sólo como un efecto de una causa de un problema de solución política de las instituciones del sistema.

Si los problemas de los trabajadores son esencialmente económicos en esta sociedad donde el mercado manda y condiciona, es necesario desde el principio de una lógica formal, sencilla y práctica, que las organizaciones de resistencias sean órganos económicos, que no se trata específicamente de negar el hecho social-político, sino de invertir el orden de prioridad en la búsqueda de lo económico como motor impulsor que implique que los trabajadores pensemos entre todos nuevas formas de integración económica donde la reciprocidad, la redistribución y el intercambio sean formas colectivas autogestionadas por los mismos productores.

Se trata en definitiva, que los productores, hacedores de valores de uso y de cambio en el sistema capitalista, administremos desde nuestra perspectivas la reciprocidad productiva hacia la comunidad toda, la redistribución de bienes de uso y de cambio y el intercambio necesario para que una comunidad organizada sobre bases autogestionarias sea el pilar que sustente la ayuda mutua como hecho constructor de una nueva sociedad, donde las relaciones de producción estén garantidas por los propios productores. Entonces una nueva formación social será establecida sobre la base de la emancipación del trabajo asalariado y del poder del capitalismo. Hacia eso vamos, sin renunciar a ningún principio que nos dieron la identidad en el movimiento obrero organizado.

Campi, activista gráfico y propagandista
de los ideales de la F.O.R.A.
Viernes 1 de junio de 2012

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