“Defendiendo nuestras conquistas, reconociendo los desafíos y exigiendo los derechos que aún no nos son reconocidos”

Con el lema “defendiendo nuestras conquistas, reconociendo los desafíos y exigiendo los derechos que aún no nos son reconocidos” el jueves 5 de marzo (de 2015) la Asociación de Mujeres Argentinas por los Derechos Humanos (AMADH), junto a otras organizaciones, grupos y personas, se hicieron presentes en la CASA de la provincia de NEUQUEN, la CASA de la provincia de SANTIAGO del ESTERO, y finalmente en LEGISLATURA de CABA, para presentar este documento de oposición a la Reglamentación de la prostitución, concientizando a legisladores, diputados y a la sociedad toda, de que la Prostitución es una forma más de violencia y nunca puede ser considerada como cualquier otro trabajo. Desde nuestra experiencia, decimos: La prostitución no es un trabajo. Desde el año 1995 venimos luchando para que las voces de las mujeres en prostitución se escuchen; en principio eran solamente gritos pidiendo libertad: basta de calabozos llenos de mugre, queríamos volver a nuestros hogares.
Al pasar los años fuimos adquiriendo conocimientos, formación, y empezamos a darnos cuenta que éramos mujeres igual a tantas otras, que ni la justicia, ni la policía, ni los rufianes y proxenetas tenían derecho a maltratarnos , humillarnos, obligarnos hacer determinadas cosas por el hecho de ser una prostituta.

Desde ese entonces pasaron casi 20 años, muchos de ellos perdidos en calabozos, comisarías o en las esquinas de los barrios, esperando una solución concreta: políticas públicas que nos permitan acceder a los derechos humanos fundamentales y que brinden opciones para poder elegir. Esto es lo que propone el Abolicionismo y no prohibir el ejercicio de la prostitución, como algunos sectores quieren instalar. Desde la perspectiva abolicionista se sostiene que la prostitución no es un delito, sí lo es la explotación de la prostitución ajena. El Abolicionismo es la herramienta que nos ayudó a abrir debates y denuncias, empezar a desnaturalizar este sistema de corrupción sobre el que muchos sectores se resisten a perder el control. Aquí no se trata únicamente de un cambio de nombre de la prostitución para un sector, eso sería únicamente poner un parche a una problemática social mucho más profunda y compleja.

¿Por qué Sres. y Sras. Legisladores/as no le dieron continuidad al Plan Marco que hemos presentado junto a la comisión de Mujer y Familia de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires que proponía la implementación de políticas públicas de inclusión para las personas en prostitución con un presupuesto propio, así como otros proyectos presentados que apuntaban a fortalecer a las mujeres? En cambio, ofrecen desde la Legislatura capacitaciones para atender mejor a los “Sres.” que solicitan nuestros servicios. ¿Esta es la única propuesta de fortalecimiento y empoderamiento que se les ocurre? ¿Qué clase de cambio cultural buscan promover con estas iniciativas? ¿Es esto igualdad de oportunidades para todos/as?

Tanto el proyecto de ley de reglamentación presentado a nivel nacional como el proyecto recientemente presentado en la Legislatura porteña para habilitar establecimientos donde se brindan servicios sexuales, desconocen los tratados internacionales ratificados por nuestro país a través de los cuales Argentina se reconoce como un país abolicionista.

Aquí no se avanza en función de las necesidades y urgencias de las mujeres, sino de los intereses de quienes quieren mantener, por diferentes motivos, a las mujeres en el sistema de la prostitución. ¿Por qué no trabajan Sres. y Sras. Legisladores/as para terminar con los artículos de faltas y los códigos contravencionales que son la principal herramienta que se utiliza para ordenar y castigar a quienes ejercen la prostitución? ¿Por qué no se encargan de denunciar que estos instrumentos jurídicos son inconstitucionales y que a diferencia de las políticas públicas por nosotras reclamadas, gozan de presupuesto propio a través del Ministerio Público Fiscal para pagar a fiscales y jueces para que sigan condenando con juicios orales y públicos, a las personas en prostitución, dejándolas expuestas a situaciones humillantes y discriminatorias? ¿Acaso se han ocupado de informarse sobre cuántas personas en situación de prostitución fueron condenadas durante los últimos años en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en nombre del artículo 81 y cuántas personas que demandaron los servicios de prostitución fueron condenadas? No dedicar sus esfuerzos hacia este tema que impacta negativamente en el día a día de las personas en prostitución nos hace dudar sobre la preocupación por las mujeres, argumentada a la hora de presentar proyectos para reglamentar la prostitución como la mejor solución.
Según los fundamentos de cierto sector, el proyecto de reglamentación del “Trabajo Sexual” que le daría un “marco legal” a la prostitución es la respuesta más fácil. Claro que es más fácil dar un carnet que ponerse a trabajar en el diseño de políticas públicas integrales que sirvan para abordar la problemática desde el Estado; claro que es más fácil cambiar nombres que perseguir a quienes lucran con la prostitución ajena.

Desde la Asociación de Mujeres Argentinas por los Derechos Humanos y en nombre de todas las mujeres en situación de prostitución con las que trabajamos, sentimos que una vez más intentan silenciar nuestra voz.
Mientras que señores y señoras legisladores/as continúan alimentando la discusión sobre cómo quieren nombrarse las mujeres (mujeres en situación de prostitución, trabajadoras sexuales, prostitutas, etc.), no cumplen su deber público de dar respuestas concretas que garanticen nuestros derechos y de controlar que no se persiga a ninguna persona que está en prostitución, independientemente de cómo se defina.

Tod@s conocemos, y especialmente ustedes señores y señoras que tienen acceso a mayor información por su condición de legisladores/as, la cantidad de causas de corrupción y de coimas denunciadas a grandes funcionarios de la propia justicia, de la policía, que duermen en los juzgados. ¿Ustedes creen y nos quieren hacer creer a nosotras que con una ley que reglamente el “trabajo sexual” se va a terminar con la corrupción y el abuso de poder que opera y lucra alrededor de la prostitución?

Nos parece sumamente sospechoso y totalmente cuestionable modificar toda nuestra legislación actual basada en los derechos humanos sólo porque un grupo de mujeres que dice elegir la prostitución de manera voluntaria, quiere que nos convirtamos en un país y en una ciudad reglamentarista. Quienes demandan este cambio son sólo un sector de las personas afectadas, pero con los recursos suficientes (garantizados por un sindicato y por el financiamiento internacional recibido para instalar la figura de “trabajadoras sexuales”) para elevar su voz por sobre las demás voces. ¿Cómo se determinan las problemáticas sociales? ¿En función de urgencias y derechos humanos vulnerados o en función de la capacidad de lobby?.

Organizarnos nos sirvió para visibilizar las necesidades de este colectivo y hacer escuchar nuestras voces. Por eso denunciamos que NO todas las mujeres mayores de edad que estamos atravesadas por el sistema de la prostitución queremos seguir estigmatizadas con un rótulo como el de “trabajadora sexual”, queremos ser reconocidas como mujeres con derechos. Con nuestra lucha hemos tenido avances significativos para nuestro sector y ya no queremos que las esquinas, los prostíbulos o los privados sean un modelo de opción de trabajo para nuestro país. Luchamos contra todo tipo de explotación y seguimos avanzando en la lucha de las mujeres, buscando igualdad de oportunidades para todas/os.

Asociación de Mujeres Argentinas por los Derechos Humanos
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