“El hombre (y la mujer agregamos nosotras) nació para saber qué hay más allá del horizonte”-Mar del Plata-Argentina-

Una mañana hace 25 años, mientras ordenaba su casa Catalina escuchó por radio que un grupo de gente salía a caminar desde Juan B. Justo (Mdp) y la vía. Se arregló y salió con la única intención de conocer gente y caminar para ejercitarse. Hoy, medio siglo después, continúa caminando junto a aquellas personas que salían desde la avenida y orgullosamente se define como un “croto libre”.

La Asociación de Crotos Libres es un grupo de amigos caminantes ecologistas sin fines de lucro ni autoridades directrices, defensores del ocio creador, anticonsumistas e integrantes de la Fundación de Alergia al Trabajo.

Catalina, Pedro, Ana María, Roberto y Sandy son sólo algunos de los muchos crotos que caminan siguiendo el recorrido que marcan las vías del tren, a través de los bosques, las playas, y todo camino que valga la pena ser contemplado y permita comunicarse con la naturaleza de día o de noche, especialmente durante la luna llena.

El término croto fue establecido por el funcionario José Camilo Crotto, quien en la década del `20 dispuso que los trabajadores golondrinas al momento de las cosechas pudieran viajar gratis en los trenes de carga. Con el paso de los años cuando la gente se arrimaba a las estaciones, les decían a los peones: “- Vos viajas por Crotto”, y el apelativo “croto” se fue instalando en la sociedad. En la actualidad el término “croto” se adjudica a quien sabe que hay y quiere otra forma digna de vivir y desprecia la caridad en todas sus formas.

En Mar del Plata, los crotos libres surgen cuando comenzó a transitar un tren a vapor con el carácter de “Cultural” y prontamente los pasajes se agotaron. Ante la imposibilidad de viajar en los vagones, un grupo de personas hicieron público que harían el mismo trayecto (Mar del Plata-Miramar) a pie, como los “crotos” de los años 20 y por las vías. A las 6 de la mañana se reunieron 7 personas. En esa jornada completaron 58 Km. de recorrido solamente cuatro caminantes, pasando por las estaciones de Chapadmalal y Otamendi, en once horas y media rescatando y recreando la imagen digna del trabajador golondrina.

“SÓLO TENEMOS LAS COSAS NECESARIAS”

Pero los integrantes de la Agrupación Crotos Libres, no sólo son caminantes que cuidan su salud y disfrutan de la vida al aire libre. “Un aspecto importante de nuestra ideología es que somos anticonsumistas. Las cosas no las tenemos por tener más, solo las necesarias”, contó Ana María y agregó “las que tenemos son porque las hacemos nosotros, o las obtenemos por el trueque. Hay alguien que hace dulces, otro que cultiva. Él que tiene algo para compartir, lo da. Está muy presente la idea de no comprar”. A pesar de implementar el sistema de trueque entre ellos – que se consideran amigos y familia por los años y momentos compartidos – reconocen que “hay que adaptarse al sistema, ya que no se puede ser tan omnipotente de querer luchar contra él”, reconoció Pedro.

El anticonsumismo no pasa por no gastar dinero, sino en adquirir sólo aquellos productos que son realmente útiles para la vida cotidiana. A modo de síntesis de esta postura uno de los crotos sostiene: “Ir al supermercado y ver todas las góndolas, y poder decir: – ´¡Qué suerte, no necesito nada de todo esto!´, es un placer, porque no necesito nada, no encontré nada que me fuera útil”. Todo lo que los crotos necesitan para vivir está en otros lados, lo pueden hacer con sus propias manos o hay un compañero que lo hace y lo obtienen gracias a la solidaridad del otro: “Dar sin esperar nada a cambio”, dicen.

Relacionado con el consumo, el mundo capitalista y la cultura actual está la concepción del trabajo, uno de los aspectos relevantes del estilo de vida de un croto libre.

TRABAJAR PARA VIVIR, NO VIVIR PARA TRABAJAR”

Roberto, “la voz del grupo y un gran escritor”, según Ana María, contó que su acercamiento al grupo se debió a su gusto por el ocio. “Siempre sentí rechazo al trabajo, desde que nací, pero tanto mi familia, como mis amigos, la sociedad en la cual me tocó vivir me rechazaba esa idea, me miraba un poco como bicho raro”, explica y cuenta que se acercó a los Crotos en una caminata en el año 2004 realizada el día de la clausura de los Juegos Olímpicos en Grecia. “Ese día me sentí muy bien recibido. Fue una gran satisfacción porque era la primera vez que dije que me gustaba haraganear y no me miraban mal, no me sometí a ninguna crítica”, comentó entre risas.

Para este croto el trabajo es “toda actividad sujeta a horario o no que no produce placer. Lo que vos haces cumpliendo horario o no pero con placer y resulta agradable, para mi eso no es trabajo, es simplemente ejercer la libertad del placer”.

Roberto era chofer de una camioneta, pero cansado decidió venderla y no comprar ningún vehículo. “Cuando me dijeron de la agencia que la habían vendido para mi fue una sensación de libertad tremenda y es el día de hoy que me felicito de no tenerla”.

Dentro de las adicciones de los hombres, el trabajo es una de ellas. Por ello para los crotos es necesario recuperarlo, para que esa actividad no ocupe todos los espacios de su vida y anule su capacidad creativa.

El término “Alergia al Trabajo” fue creado por el científico Clemens Peter Von Pirquet en 1906, para designar la capacidad de reacción del organismo en sus respuestas, entre las que se encuentran afecciones y trastornos derivados en estrés por adicción, práctica o imposición de trabajos compulsivos o por la falta de trabajo. Bajo esta definición la agrupación plantea la recuperación del hombre y destaca que “el asunto no es vivir para trabajar, sino trabajar para vivir”. “Si nacimos para ser felices, para que no nos vamos a complicar la vida…”, resumió Ana María.

El 1 de mayo es el Día del Trabajador, pero como los crotos son defensores del ocio creador han establecido a nivel mundial el 2 de mayo como el Día Internacional del Ocio. “Esta año cae domingo, así que seguramente alguna reunión vamos a hacer con los amigos”, cuenta Pedro, un referente dentro de la Agrupación.

Para los Crotos Libres “el hombre nació para saber que hay más allá del horizonte”, por lo cual recomiendan estar atentos porque “si los zapatos saltan, se mueven, repican… hay que subirse a ellos y dejar todo”.

Compró con tarjeta Crotil

El 18 de octubre de 1996 los Crotos Libres realizaron el lanzamiento de Crotil, una tarjeta biodegradable, de madera, personal apta para el trueque, canje y compras no compulsivas. “Las primeras veces que decíamos que teníamos Crotil nos miraban extraño. No entendían la marca” contó Pedro. El sistema era muy sencillo: con está tarjeta no se gastaba dinero en bancos, resúmenes, renovación, etc. La propuesta consistía en que el comerciante hiciera un descuento al croto comprador y este le recomendaba a los otros mil usuarios que en ese lugar le habían hecho una rebaja. “Nos interesaba mostrar que las tarjetas de crédito no sirven para nada, solo para endeudar y para consumir”.

A la presentación de Crotil se acercó mucha gente y periodistas. “El más viejo de nosotros tomó una tarjeta y con una pinza improvisamos una horqueta para que él pudiera tirar la tarjeta” explicó Ana María. “Así se produjo el lanzamiento de Crotil”, finalizó Pedro.

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